Cuando te gradúas y el empleo no llega
Andrea Sagástegui
Monterrey, México (27 julio 2025) .-05:00 hrs
A diferencia de algunos compañeros, optó por irse de intercambio a Madrid, sustituyendo las prácticas profesionales, lo que derivó en que ahora deba buscar trabajo por primera vez.
“Al graduarme inmediatamente me puse a buscar trabajo”, indica Gil.
“Yo estaba entusiasmada, ya que se cuenta que buscar trabajo es algo muy emocionante, y después de haber estudiado pensaba que sería más sencillo. Tenía mi currículum hecho como me lo habían enseñado en los talleres que ofrece la institución e inicié postulándome a 10 vacantes.
Todos los días se postulaba, cuenta, se convirtió en algo adictivo: lo primero que hacía cada mañana era ingresar a Indeed y LinkedIn. En vano.
La recién egresada comparte que esta búsqueda sin éxito lentamente ha disminuido su emoción y moral.
“Te deja pensando y llegan los pensamientos negativos: ‘¿Seré suficiente? ¿Qué puedo mejorar de mi currículum? ¿Algún día conseguiré trabajo?’. He tenido entrevistas, los lugares dicen: ‘Quiero contratar’, pero después ya no te hablan”.
Gil comparte que ha llegado a aplicar a empleos de ventas en tiendas de joyería por falta de vacantes en el área de su interés.
“Llega un punto en donde es muy desalentador estar esperando llamadas o que te ofrezcan una entrevista. Entonces se acerca el siguiente mes y uno tiene que pagar la renta, pagar el súper y la idea al graduarse es independizarse. Y, si bien mis papás me están apoyando, tampoco es colgarse o aprovecharse de esa ayuda.
“Te desesperas y dices: ‘Ya voy a hacer lo que sea’, pero tampoco es la idea. Al final uno estudia algo que quiere ejercer toda la vida”.
Mariana Villarreal, graduada de la licenciatura en Relaciones Internacionales, indica que la búsqueda de empleo también le ha afectado emocionalmente, causando ansiedad e incertidumbre.
“Tuve la oportunidad de comenzar mis prácticas mientras estudiaba”, dice Villarreal, “pero el trabajo no estaba para nada relacionado a la carrera que estudié, y eso me hacía sentir que perdía el tiempo, pero no podía darme el lujo de no trabajar.
“Te entra una preocupación muy extraña. Por una parte, sí estoy adquiriendo experiencia y agregando cosas a mi CV, pero estoy tomando un camino laboral del que me da miedo no salir”.
Comenta que quiere trabajar en algo que le gusta, aunque es consciente que carece de las habilidades para los empleos que le interesan.
Para muchos recién graduados, no dominar el inglés representa una barrera para acceder a mejores oportunidades laborales, sobre todo en áreas donde las empresas exigen competencias globales. Esta limitación les genera inseguridad y frustración, dado que nadie les dijo que sin inglés quedarían fuera de muchos procesos de selección.
Esto le sucede a Gilberto González, egresado de Administración de Empresas: por más que se postula para empleos lo descartan de inmediato no sólo por la falta de inglés, sino porque carece de experiencia.
“Mis compañeros me decían que desde estudiante le entrara a prácticas, pero es que no me daba tiempo”, cuenta.
Por otro lado, hay un desencanto con el modelo laboral tradicional: los chicos saben que no accederán a una pensión eterna del IMSS, así que no les motiva registrarse en una Afore ni buscar un empleo fijo.
Prefieren la flexibilidad de trabajos por proyecto, freelancing o emprendimientos pequeños, aunque eso implique inestabilidad.
La idea de “trabajo estable” ya no les resulta atractiva si no hay seguridad a largo plazo.
De esta manera, la falta de empleo tras la graduación puede generar ansiedad y frustración.
Muchos jóvenes, de universidades públicas y privadas, experimentan baja autoestima al sentir que no cumplen las expectativas sociales o familiares.
Esta incertidumbre también puede derivar en depresión o apatía.


